Pasaje General Paz: el tesoro arquitectónico de Colegiales que nació para reemplazar a los conventillos

Detrás del gran arco de Ciudad de la Paz 561 se esconde uno de los conjuntos habitacionales más singulares de Buenos Aires. Construido en 1925 como una moderna vivienda colectiva para la clase media, hoy es un ícono del patrimonio urbano porteño.

A simple vista, la fachada sobre Ciudad de la Paz parece la de un elegante edificio de renta de principios del siglo XX. Sin embargo, al cruzar el gran arco de ingreso aparece un mundo completamente distinto: el Pasaje General Paz, un corredor peatonal privado que atraviesa toda la manzana hasta la calle Zapata y conserva intacto el espíritu de la Buenos Aires de hace un siglo.

Lejos de ser un conventillo tradicional, este conjunto fue concebido justamente como una alternativa más digna, higiénica y moderna para las familias trabajadoras y de clase media que llegaban a la ciudad durante las grandes olas inmigratorias.

Un proyecto adelantado a su tiempo

El conjunto fue proyectado en 1925 por el ingeniero y arquitecto Pedro Vinent, propietario del terreno, mientras que la construcción estuvo a cargo de la empresa Gustavo Taddía. Vinent ya era reconocido por otros importantes desarrollos residenciales porteños y aplicó aquí un concepto innovador de vivienda colectiva.

El complejo cuenta con 57 departamentos distribuidos en dos cuerpos enfrentados de tres pisos, unidos visualmente por balcones, galerías y puentes metálicos. En el centro se desarrolla un amplio pasaje peatonal que favorece la iluminación natural, la ventilación cruzada y la vida comunitaria.

Arquitectura ecléctica con aire español

El edificio presenta un refinado estilo ecléctico, con fuerte influencia española y mediterránea.

Entre sus elementos más destacados aparecen:

  • El gran arco monumental de acceso.
  • Balcones de hierro forjado.
  • Molduras clásicas.
  • Patios interiores.
  • Maceteros y jardines.
  • Faroles tradicionales.
  • Bancos revestidos con mayólicas.
  • Puentes interiores que conectan distintos sectores del conjunto.

Todo esto genera una atmósfera que muchos comparan con un pequeño patio andaluz escondido en pleno Colegiales.

De calle pública a pasaje privado

Originalmente el pasaje funcionaba como una vía pública y figuraba incluso en antiguos planos municipales. Con el tiempo pasó a ser propiedad privada y actualmente sólo pueden ingresar sus residentes e invitados. Las rejas que hoy protegen ambos accesos forman parte de esa transformación ocurrida durante la segunda mitad del siglo XX.

Patrimonio vivo de Buenos Aires

El Gobierno porteño lo considera uno de los conjuntos habitacionales históricos más importantes de la ciudad y forma parte de los recorridos de patrimonio y turismo arquitectónico de Colegiales. A lo largo de los años fue elegido como residencia por artistas, músicos, profesionales y vecinos que valoran su tranquilidad y su singular forma de vida comunitaria.

Hoy, quien camina por Ciudad de la Paz probablemente pase frente a su gran portal sin imaginar que detrás de esas rejas sobrevive uno de los ejemplos más notables de la arquitectura residencial porteña de comienzos del siglo XX. Un rincón que demuestra que Buenos Aires todavía guarda secretos capaces de transportar al visitante a otra época.