Superí 1655: la residencia monumental de Belgrano R

Un ícono arquitectónico

Con cuatro pisos, más de 3.300 metros cuadrados construidos y un diseño pensado para vivir como en una mansión, esta obra del arquitecto Arturo Julio Dubourg es una de las residencias privadas más extraordinarias de Buenos Aires. Su historia también forma parte del patrimonio urbano que comparte Belgrano R con el límite de Colegiales.

A pocas cuadras de la estación Belgrano R, sobre la arbolada calle Superí 1655, se levanta una de las construcciones residenciales más impactantes de la Ciudad de Buenos Aires. Detrás de una sobria fachada color marfil, protegida por una reja perimetral y rodeada de jardines, se esconde una obra que durante décadas permaneció prácticamente desconocida para el gran público.

Lo que desde la vereda parece un elegante edificio de viviendas es, en realidad, una residencia de dimensiones excepcionales concebida con el espíritu de una gran mansión urbana.

Una obra del arquitecto Arturo Julio Dubourg

El edificio fue proyectado en 1973 por el arquitecto Arturo Julio Dubourg, un personaje singular de la arquitectura argentina que también fue piloto de Turismo Carretera bajo el seudónimo «Grey Rock». Además de su trayectoria deportiva, dejó una importante huella profesional con obras como el Claridge Hotel, el Hotel Bristol y edificios públicos de gran escala.

Su propuesta para Superí fue completamente distinta a la de un edificio tradicional: crear una residencia de lujo distribuida en cuatro niveles independientes, donde cada planta funcionara prácticamente como una casa suspendida sobre el jardín.

Un departamento por piso

El edificio posee alrededor de 3.367 metros cuadrados construidos sobre un terreno excepcional para la zona.

Cada uno de sus cuatro pisos ocupa aproximadamente 455 metros cuadrados, con una distribución propia de las grandes residencias de mediados del siglo XX:

  • amplio hall de recepción;
  • gran living principal;
  • comedor independiente;
  • escritorio revestido en boiserie;
  • cuatro dormitorios en suite;
  • sala de estar o playroom;
  • cocina con comedor diario;
  • despensa;
  • lavadero;
  • tres habitaciones de servicio;
  • doble circulación mediante ascensor principal y ascensor de servicio;
  • palier privado exclusivo para cada unidad.

Más que departamentos, cada planta fue concebida como una vivienda completa con el nivel de confort de una mansión.

Una planta baja pensada para recibir

Los espacios comunes refuerzan esa idea de residencia de representación.

La planta baja incorpora un salón para alrededor de 200 personas, quincho totalmente equipado con parrilla, gimnasio profesional, jardines parquizados y un amplio acceso vehicular de estilo imperial con garita de seguridad. También dispone de numerosas cocheras cubiertas.

Materiales de una época donde se construía para durar

Uno de los aspectos más destacados del edificio es la calidad de sus terminaciones.

Los ambientes conservan pisos de roble de Eslavonia, boiseries de madera, chimeneas, baños revestidos en mármol Botticino, sistema central de climatización Fan Coil Carrier y grandes balcones con vistas abiertas hacia los jardines que rodean la propiedad.

La construcción fue reciclada integralmente en 2008 respetando la calidad original de la obra, actualizando instalaciones sin modificar su carácter arquitectónico.

Un gigante silencioso entre las calles arboladas

Aunque administrativamente pertenece a Belgrano R, su cercanía con Colegiales hace que forme parte del paisaje cotidiano de miles de vecinos que recorren la zona.

En un barrio donde predominan las tradicionales casas inglesas y los edificios bajos, Superí 1655 constituye una pieza única: una obra racionalista de gran escala que combina monumentalidad, privacidad y una calidad constructiva difícil de encontrar en la arquitectura residencial contemporánea.

Durante años pasó casi inadvertida detrás de sus árboles y su discreta fachada. Sin embargo, hoy es considerada una de las propiedades residenciales más exclusivas de Buenos Aires y un verdadero símbolo del patrimonio arquitectónico de la zona.

Arturo Julio Dubourg (1912-2003): el arquitecto que dejó su huella en Buenos Aires y también corrió en Turismo Carretera

Arturo Julio Dubourg fue uno de los arquitectos argentinos más prolíficos del siglo XX. Nació el 28 de mayo de 1912 en la ciudad bonaerense de 25 de Mayo y se graduó como arquitecto en la Universidad de Buenos Aires en 1935. Antes de desarrollar su estudio profesional trabajó en la Dirección General de Ferrocarriles y posteriormente en la Dirección Nacional de Vialidad, donde participó en importantes proyectos de infraestructura pública, entre ellos el diseño del histórico Monolito del Kilómetro Cero de las rutas nacionales, ubicado frente al Congreso Nacional.

Su estudio alcanzó gran prestigio entre las décadas de 1940 y 1960. Llegó a emplear a cerca de cincuenta profesionales y, a lo largo de casi siete décadas de actividad, realizó alrededor de 800 proyectos entre Buenos Aires, Mar del Plata, Punta del Este y otras ciudades argentinas y uruguayas.

Dubourg nunca se encasilló en un único lenguaje arquitectónico. Fue un profesional ecléctico, capaz de diseñar desde residencias neogeorgianas y edificios de inspiración francesa hasta obras plenamente modernas. Su prioridad no era seguir modas, sino producir edificios funcionales, elegantes y capaces de perdurar en el tiempo.

Entre sus obras más reconocidas se encuentran:

  • Hotel Claridge, sobre la calle Tucumán.
  • Hotel Bristol, frente a la avenida 9 de Julio.
  • Edificio Sudamérica, en Cerrito y Posadas, uno de los rascacielos emblemáticos de Buenos Aires.
  • Edificio Berlingieri, frente a Plaza Congreso.
  • La sede del Ministerio de Trabajo (actual edificio del INDEC) sobre la Diagonal Sur.
  • Decenas de residencias de lujo en Buenos Aires y más de un centenar de viviendas en Punta del Este.

Una de sus últimas grandes residencias fue la de Superí 1655, construida en 1973. Allí desarrolló un concepto poco habitual para la época: un edificio de cuatro niveles donde cada planta funciona como una vivienda de aproximadamente 455 metros cuadrados, con palieres privados, doble circulación y materiales de altísima calidad. La obra sintetiza muchas de las características que distinguieron a Dubourg: monumentalidad, proporciones generosas, funcionalidad y una construcción pensada para atravesar generaciones.

El arquitecto que también fue «Grey Rock»

Pero Dubourg tenía otra pasión: el automovilismo. Bajo el seudónimo «Grey Rock» compitió durante décadas en Turismo Carretera, Turismo Nacional y otras categorías, compartiendo pistas con figuras históricas como Juan Manuel Fangio, Carlos Menditeguy y los hermanos Gálvez. Su familia desconocía inicialmente esa faceta deportiva, razón por la cual utilizó un nombre ficticio para correr.

Su vínculo con el deporte motor fue tan profundo que diseñó el logotipo original de la Asociación Pilotos Automóviles Turismo (APAT) y colaboró con la creación de su primera sede en Palermo Viejo, dejando también allí una marca imborrable.

Arturo Julio Dubourg falleció en Buenos Aires el 11 de septiembre de 2003, a los 91 años. Su legado permanece vivo en algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad y en residencias de gran categoría que todavía hoy representan una forma de construir donde la calidad, la escala y la durabilidad eran los principales valores de la arquitectura.

¿Conocías la historia de esta residencia de Superí 1655? ¿Qué otras construcciones emblemáticas de Colegiales y Belgrano R merecen ser rescatadas y contadas antes de que el paso del tiempo las vuelva invisibles?