Nicolás Antonio Arredondo Pelegrín (Bárcena de Cicero, España, 1726 – Madrid, España, 1802) fue un militar y político español que ocupó el cargo de virrey del Río de la Plata.

Biografía
Participó en las guerras de Italia, donde ganó prestigio como militar llegando a ser funcionario real. Luego, fue enviado a América, donde desempeñó cargos políticos en Cuba.

Posteriormente fue enviado al Río de la Plata, siendo gobernador de la Gobernación de La Plata, en el Alto Perú. Tras finalizar su mandato el virrey Nicolás del Campo fue designado por el rey como virrey del Río de la Plata.

Sus obras principales fueron la continuación del empedrado de Buenos Aires, la capital virreinal, y la fortificación de la ciudad de Montevideo. Creó consejos vecinales y cuerpos de policías. Se manifestó también a favor de la creación del Consulado de Buenos Aires. Además mejoró las minas de plata, impulsó la ganadería y resolvió los conflictos entre estancieros y comerciantes.

En 1794 consiguió que se instalara el Consulado Real, que funcionaba a modo de tribunal comercial, con el fin de evitar el contrabando y otras prácticas ilegales.

Tras dimitir en 1795 regresó a España, donde fue nombrado Capitán General de Valencia, cargo que ocupó hasta su muerte en 1802.

Posteriormente fue enviado al Río de la Plata, siendo gobernador de la Gobernación de La Plata, en el Alto Perú.

Por órdenes de su antecesor, Nicolás Felipe Cristóbal del Campo y Rodríguez de Salamanca, en 1788 emprendió la llamada “Campaña al desierto”. Se denominaba “desierto” a los territorios en donde el hombre blanco no ejercía su dominio: territorios ocupados por tribus aborígenes. Entre los objetivos de la campaña se cuentan el incorporar tierras para la ganadería y el acabar con los malones que asolaban la frontera. Finalmente, luego de casi un año, la expedición de Arredondo, integradas por 930 hombres, llegó hasta el Río Negro, incorporando 2900 leguas cuadradas de terreno y reduciendo la acción de los indígenas, mediante el uso de la fuerza y la diplomacia.

Tras finalizar su mandato el virrey Nicolás del Campo fue designado por el rey como virrey del Río de la Plata (1789 – 1795).

Sus obras principales fueron la continuación del empedrado de Buenos Aires, la capital virreinal, y la fortificación de la ciudad de Montevideo. Creó consejos vecinales y cuerpos de policías. Se manifestó también a favor de la creación del Consulado de Buenos Aires. Además mejoró las minas de plata, impulsó la ganadería y resolvió los conflictos entre estancieros y comerciantes.

En 1794 consiguió que se instalara el Consulado Real, que funcionaba a modo de tribunal comercial, con el fin de evitar el contrabando y otras prácticas ilegales.

Tras dimitir en 1795 regresó a España, continuando como funcionario público hasta su muerte.